Rishikesh

Rishikesh. A los pies de los Himalayas, la conocida como Ciudad del Divino es uno de los lugares sagrados que baña el río Ganges, la Madre Ganga. A lo largo de los siglos se han acercado hasta aquí sabios, santos, yogis y peregrinos a hacer penitencia en el lugar en el que Shiva bebió el veneno para salvar el mundo y por eso es azul. El entorno es realmente incomparable: imponentes montañas se precipitan en un río salvaje, que salpica piedras donde meditan santones. En los bancos que se alinean en las húmedas callejuelas, sabios vestidos de blanco o azafrán pasan las horas embebidos en lecturas sagradas: los Vedas, los Upanishad, el Gita. Otros, simplemente, dejan pasar el día bajo un baniano tan viejo como el río

Cuna del yoga y la meditación: donde llevar una vida sencilla y contemplativa de yoga y terapias Ayurvedicas. 

Con el profusamente decorado templo de Gita al fondo, el puente colgante de Lakshman sobre el sagrado Ganges se levantó en 1939 donde antes, según la leyenda, Lakshman, hermano del dios Ram, logró cruzó sus aguas a través de un puente de cuerda.
Om: manifestación del inmanifestable dios Brahman, creador del Universo. Palabra sagrada del hinduismo que cuando es conocida todos los anhelos quedan satisfechos. Om es la vibración de la que surgió el cosmos, inicio de todos los mantras. Al principio no había nada, ni ruido ni silencio, sólo Om

Rishikesh es una ciudad sagrada y eso se respira a cada paso. Poco tiene que ver con Benarés/Varanasi. Aquí, bajo los Himalayas, el río es azul, salvaje, incluso hermosamente estruendoso. Sin embargo, hay quien pensará que carece de la magia dorada de Benarés. Puede ser, al fin y al cabo, la actual Varanasi es inimitable en su color, su olor, su vida, su arquitectura. Aquí no hay ghats imponentes. Nadie va a morir a Rishikesh. A Rishikesh se va a meditar, a hacer yoga, y algunos a cambiar de vida. A diferencia, Rishikesh, en la santidad y tranquilidad que le confiere su emplazamiento en el mapa, está llena de ashrams: monasterios donde llevar una vida sencilla y contemplativa, donde meditar, hacer yoga, someterse a terapias ayurvédicas. Pero también, para quienes no practican el hinduismo o no creen en Dios, dioses o diosas y ni falta que les hace, Rishikesh es un lugar perfecto donde descansar, vivir en una cómoda simplicidad, en contacto con el silencio, con el olor de las montañas y la pureza del aire, en el sosiego de un ambiente propiciado por el alivio que sienten aquéllos que han visto, hablado o escuchado a Dios.

1097199227

A pesar de las leyendas y de haber sido escenario de numerosos capítulos de la mitología hindú, Rishikesh es, en realidad, conocida por sus ashrams, muchos de ellos convertidos tanto en centros de peregrinación turística como espiritual. Todos se emplazan en la orilla oriental del Ganges, llamada Swargashram. De entre todos los ashrams de Rishikesh el más conocido puede ser el de Maharishi Mahesh, porque hasta él vinieron los Beatles, en 1968, a buscar a su gurú y a aprender meditación.

No tan conocido por tales motivos es el de Parmath Niketan. amparado por los Himalayas, rodeado de una vegetación exuberante, frente al río. Son muchos los que dicen que allí, encontraron una nueva vida y decidieron abrazar la filosofía hinduista junto al río que les da la vida. Todo el mundo es bienvenido.

EXTENSIÓN

AGRA TAJ MAHAL

DELHI

¿preparado?

WhatsApp chat